Vida Nocturna

El bar de Avenida de Mayo donde la Guerra Civil se peleó a sillazos en Buenos Aires

En plena Avenida de Mayo, un bar histórico fue testigo de cómo los ecos de la Guerra Civil Española llegaban a las mesas porteñas. Peleas a sillazos, banderas enfrentadas y una noche que quedó marcada en la memoria de la colectividad.

Publicado el 18 de julio de 2026, 13:15 hs

En los años 30, cuando Buenos Aires todavía respiraba el aire de las grandes migraciones, la Avenida de Mayo era el corazón de la colectividad española. Ahí, en uno de sus bares más emblemáticos, no solo se servían vermú y cañas: también se dirimían las tensiones que cruzaban el Atlántico con la Guerra Civil Española.

El lugar en cuestión es el Café de los Españoles, un clásico que sigue en pie (aunque ya no con el mismo nombre ni la misma clientela). Según las crónicas de la época, la bronca entre republicanos y franquistas no se quedó en las páginas de los diarios ni en los mítines políticos: bajó a la calle y, más de una vez, terminó a los sillazos entre las mesas.

Contaban los parroquianos de entonces que bastaba que alguien levantara la voz defendiendo a un bando para que el otro respondiera con un “¡Viva España!” o un “¡No pasarán!” que rápidamente escalaba. Las banderas republicanas y las del bando nacional se enfrentaban en las paredes, y más de una mesa terminó patas para arriba. La policía tenía que intervenir seguido, y no era raro que los diarios del día siguiente titularan con alguna gresca en “el bar de los españoles de Avenida de Mayo”.

Para la noche porteña de aquella época, este tipo de episodios no eran tan extraños. La colectividad italiana, la judía y la española vivían sus propias batallas ideológicas en los cafés y sociedades de socorros mutuos. Pero pocos lugares condensaron tanto la tensión como este bar de la Avenida. Era, en cierta forma, un pedacito de Madrid o Barcelona trasplantado al centro porteño, con todos sus dolores y divisiones.

Hoy, cuando pasás por Avenida de Mayo y ves los edificios que resisten el paso del tiempo, es difícil imaginar que en ese mismo tramo se vivieron escenas dignas de una película de época. El bar ya no es el punto de reunión de exiliados políticos, pero su historia sigue latiendo como parte de la mitología nocturna de la ciudad. Porque la noche porteña siempre fue eso: un lugar donde se habla de fútbol, de política y, cuando la cosa se pone brava, también se arregla (o se desarregla) a los gritos y, a veces, a los sillazos.

En un momento en que la coctelería y los bares de autor buscan constantemente novedades, volver la mirada a estos lugares históricos ayuda a entender de dónde viene esa cultura del encuentro que tanto celebramos. No todo era glamour y tragos bien balanceados; también había bronca, pasión y la necesidad de juntarse para discutir lo que pasaba en el mundo.

Si estás armando una salida por el centro, vale la pena pasar por la Avenida de Mayo, pedir un vermú en alguno de los bares que quedan y, aunque sea por un rato, imaginar cómo sería estar ahí cuando las divisiones de la Guerra Civil se resolvían entre mate y caña. La historia de la noche no solo se cuenta en las aperturas nuevas: también se esconde en las paredes de los clásicos que resisten.

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