9 spots de BA que combinan buena mesa y movida nocturna
De Palermo a San Telmo, estos nueve lugares te dan para comer rico, tomar un trago bien hecho y seguir la noche sin cambiar de dirección. La movida porteña en modo full service.
La noche porteña ya no se conforma con un fernet en la barra y a otra cosa. Cada vez más, la gente busca lugares que te den de todo: una mesa decente, algo rico para picar o comer de verdad, tragos que valgan la pena y ambiente para quedarse hasta que cierren. Acá te dejamos nueve spots que cumplen con esa ecuación sin caer en el postureo gourmet ni en la milonga turística.
En Palermo Soho, Santos se consolidó como uno de los favoritos para arrancar la salida. Abren temprano para la cena y la barra se pone interesante pasada las once. La carta de coctelería clásica con toques locales acompaña platos que van desde milanesas jugosas hasta opciones más livianas. El volumen sube de a poco y termina siendo un bar con buena música y gente que viene a quedarse.
Por la zona de Villa Crespo, el Rey de Copas sigue siendo un clásico under. No es un restaurante fino, pero la comida es honesta, abundante y pensada para acompañar cervezas artesanales o vermú de la casa. Después de las doce se llena de grupos que vienen de recitales cercanos o que simplemente arrancaron la noche ahí. Ambiente canchero y sin vueltas.
En San Telmo, La Puerta Roja es uno de esos speakeasies que todo el mundo conoce pero sigue sintiéndose secreto. Entrás por una puerta roja (obvio), pedís mesa o te quedás en la barra, comés algo para picar y te armás una secuencia de tragos que te puede llevar hasta las cuatro de la mañana. La coctelería es seria pero nunca pedante.
Frank's en Palermo Hollywood es otro que mezcla la onda de bar con comida de calidad. Los tragos de autor son el fuerte, pero la carta de platos es sólida y pensada para compartir. Ideal para ir en pareja o con un grupo chico y quedarse charlando hasta que el DJ suba el volumen.
Por el lado de Recoleta, Isabel sigue siendo referencia de noche elegante pero accesible. La comida es de nivel, los cócteles están bien ejecutados y el lugar tiene esa vibra de “nos juntamos a comer y terminamos bailando”. Perfecto para la previa de un boliche o para hacer toda la noche ahí.
En el microcentro, El Balcón sorprendió a más de uno con su propuesta de tragos y platos pensados para después de la oficina. Cuando cae la noche se transforma en punto de encuentro de gente que no quiere ir hasta Palermo para pasarla bien. Buena opción si estás por el centro y querés seguir de joda sin tomar tres subtes.
Ninina en Colegiales es de los más nuevos de la lista y ya se ganó su lugar. Combinan café de especialidad de día con una carta de coctelería interesante de noche y platos que van desde brunch extendido hasta cenas más sustanciosas. El patio es un golazo cuando el clima acompaña.
En Chacarita, las cervecerías artesanales del barrio suelen tener cocina que acompaña: hamburguesas, picadas y platos del día que cierran perfecto con una IPA o una sour. El ambiente es barrial, la gente es del palo y la noche suele terminar con grupos charlando en la vereda.
Por último, Anchoita en Almagro cierra la lista como ejemplo de restobar con onda. La comida es rica y abundante, los tragos bien servidos y el lugar se llena de gente que viene a comer y se queda para la segunda vuelta de bebidas. Ambiente joven y sin pretensiones.
La tendencia es clara: los porteños queremos lugares multifunción donde no haya que elegir entre comer bien o tomar bien. Estos nueve spots lo entienden y lo ejecutan sin postureo. La próxima vez que salgas, probá armar toda la noche en uno solo de estos. Vas a agradecer no tener que cambiar de locación a las dos de la mañana.